Si te preguntas por qué tu hijo no duerme las horas recomendadas, es posible que sufra algún trastorno del sueño. Pon remedio con estos trucos.

Los trastornos del sueño infantil se producen cuando el bebé experimenta dificultades para conciliar el sueño, se despierta durante la noche y debe recurrir a los padres para volver a dormir o duerme menos horas de las recomendadas para su edad, según el pediatra.

Hasta los seis meses se recomienda que el bebé duerma entre 17 y 14 horas diarias

Por lo general, el insomnio infantil se produce porque éstos tienen unos hábitos de alimentación y sueño erróneos. Lo más recomendable es crear una rutina de sueño, estipulando una hora fija para ir a la cama.

Y es que el insomnio puede ser un problema serio para los menores, ya que la falta de sueño repercute en el bienestar físico y emocional del niño, provocando, por ejemplo, que esté más irritable o que durante la etapa escolar se distraiga frecuentemente.

¿Cuántas horas debe dormir mi hijo?

Las horas de sueño de los pequeños varían en función de su edad. Por ejemplo, un recién nacido debería dormir hasta los seis meses entre 17 y 14 horas diarias. Desde los seis meses hasta los once años, la media se situaría alrededor de las 12 horas.

Aun así, lo más habitual es que el ciclo de sueño de los pequeños se vea interrumpido por diversos factores, como pequeños ruidos, pesadillas, etc.

Si quieres que tu hijo solucione el problema del insomnio es recomendable tratar de resolverlo antes de los cinco años de edad. Para tranquilizar al bebé y crear una atmósfera de relajación que le ayude a conciliar el sueño y dormir profundamente toda la noche puedes utilizar en difusión atmosférica en su habitación una sinergia de aceites esenciales con propiedades calmantes y tranquilizantes (manzanilla romana, lavandín, naranja dulce, naranjo amargo y mandarina), como la siguiente mezcla para difusor. Puedes activarlo durante media hora antes de acostar al niño mayor de 3 meses.

Otra opción es utilizar 1 gota de esencia de mandarina o de aceite esencial de lavanda, diluidas en un poco de aceite de almendras y masajear la espalda y las plantas de los pies del bebé antes de acostarlo. Seguro que lo agradecerá y tendrá un sueño más reparador.