La menopausia supone para la mujer el inicio de una nueva etapa. Te damos las claves para que puedas calmar los sofocos con los aceites esenciales.

La menopausia se produce cuando cesa la menstruación. Este fenómeno perfectamente fisiológico, que suele darse entre los 40 y 50 años, provoca cambios físicos y emocionales. No debe considerarse como un trastorno, sino como el paso hacia una nueva etapa de la vida de la mujer.

Por lo general, durante la menopausia, las mujeres experimentan sofocos, es decir, un acaloramiento que sube del tórax al cuello y la cara. También pueden presentarse otros síntomas como palpitaciones, insomnio, sudoraciones, vértigo o cefalea.

El aceite esencial de salvia romana (Salvia sclarea) posee una acción estrogénica leve que suele ser eficaz para calmar los sofocos. Hay que tener cuidado de no confundirla con la Salvia real (Salvia officinalis), de la que se obtiene un aceite esencial tóxico.

Su uso es muy sencillo, tan sólo se debe aplicar dos gotas de este aceite esencial en un pañuelo e inhalar cuando la mujer sienta el sofoco. Otra opción es aplicarlo en la zona inferior de la columna vertebral y en el bajo vientre a modo de masaje, para el que se puede mezclar el aceite esencial con algún aceite vegetal, como el de avellana.

En ciertos casos se puede potenciar la acción con la administración oral de 2 gotas de aceite esencial de salvia romana diluidas en un poco de miel, 2 veces al día. Este tratamiento se recomienda durante 20 días seguidos, tras los cuales se debe descansar 10 antes de continuar la toma. Los efectos se empiezan a notar tras el primer mes.

No hay que olvidar que, por su efecto estrogénico, el aceite esencial de salvia romana está contraindicado en mujeres con antecedentes de cáncer estrogenodependientes.

Otra opción muy popular entre las mujeres menopáusicas es recurrir al aceite vegetal de onagra, de conocidas virtudes reguladoras de la balanza hormonal femenina.