Ha llegado el frío y parece que tu hijo no respira muy bien. Te contamos cuál es el tratamiento natural más idóneo para mejorar la congestión y las molestias respiratorias.

Lo más habitual es que, con los cambios de temperatura al cambiar de estación la salud respiratoria de tu hijo se resienta. Por ello, como te explicamos en el artículo Aumenta las defensas de los peques,  es recomendable que durante este período en el que proliferan más virus, como el del resfriado, le ayudes a proteger su sistema inmunológico.

Aún así, puede ser que pese a tomar las medidas de prevención pertinentes tu hijo presente algún tipo de problema respiratorio. Durante este período de afectación de las vías respiratorias el pequeño experimentará dificultades para respirar correctamente. En el caso de estar resfriado, por ejemplo, el menor presentará secreción nasal, estornudos, congestión y dolor de garganta.

Para aliviar las molestias de los más pequeños y ayudar a su completa recuperación, desde Soluciones Esenciales proponemos masajear el tórax y la espalda del bebé con un bálsamo respiratorio que contiene aceites esenciales de abeto balsámico, abeto negro, mejorana y olivardilla, en proporciones adecuadas. Observarás como rápidamente el bebé elimina la mucosidad, respira mejor y se encuentra más relajado. Este bálsamo respiratorio es apto para mayores de 3 meses.

 

Para estimular las defensas del bebé y contribuir a su protección frente a posibles contagios, una sinergia de aceites esenciales de palmarosa, abeto negro, katrafay, mejorana, romero qt verbenona, en proporciones adecuadas y diluidos en aceite vegetal, será una gran aliada. Un simple masaje en la planta de los pies, mañana y noche, protegerá a los bebés durante todo el invierno e incluso actuará frente a infecciones incipientes por su efecto antibacteriano y antiviral.

A partir de los tres años puedes dar a tu hijo un jarabe expectorante, balsámico y descongestionante para cualquier tipo de tos o mucosidad. Éste combina a la perfección las virtudes inmunoestimulantes del propóleo y la suavidad del jarabe de higo con la potencia de aceites esenciales como el abeto negro, la canela, el anís estrellado y dos tipos de eucalipto.

Si tu hijo tiene más de siete años puedes utilizar una mezcla de otros aceites esenciales con propiedades descongestivas, expectorantes y estimulantes de las defensas para ayudarle a mejorar la congestión y las molestias respiratorias.