Recupera tu bienestar físico y emocional a través de masajes con aceites esenciales

Artículo publicado por la naturópata, quiromasajista y educadora de masaje infantil, Patricia Bellido Gutiérrez, en la revista Salud Total.

¿Qué es masaje y qué es aromaterapia? Pueden parecer cuestiones fáciles de responder, pero en verdad esconden una gran complejidad, porque ambas implican diferentes partes de nuestro organismo y estimulan varias funciones del mismo. En primer lugar determinaremos qué es el masaje. El término “masaje” hace referencia a “apretar o amasar con suavidad”. Por tanto es un conjunto de fricciones, amasados, pellizqueos y estiramientos, realizados en diferentes partes del cuerpo, todos ellos con diferentes ritmos e intensidades según la zona o afección a tratar. Probablemente el masaje sea la herramienta terapeútica más antigua que el ser humano conozca para proporcionarse un recurso natural contra el dolor, así como algo innato a nuestro ser. ¿Quién no se frota con sus propias manos una zona dolorida?

Por otra parte, ¿qué es la aromaterapia? Esta se suele definir como “el arte de recuperar la salud, la belleza y el bienestar a través de la utilización de aceites esenciales de las plantas”. Su nombre nos incita a pensar que es algo que nos ofrece beneficios solo a través del aroma, sin embargo es una ciencia que ligada a la compleja composición química de los aceites esenciales persigue una acción terapéutica concreta. Es la diversidad de estos quimiotipos lo que infiere a cada aceite esencial una acción concreta y, al mismo tiempo, global en función de los porcentajes de los mismos, pudiendo aportar acciones tales como: analgésica, antiinflamatoria, descongestionante, drenante, antifúngica, regeneradora, etc.

Llegados a este punto no podemos seguir hablando de masaje y aromaterapia sin antes entender y ser conscientes de cómo influyen la piel y el olfato en ambas técnicas y cómo de esta manera se convierten en grandes aliados. La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo, un importante filtro de residuos y toxinas, así como una barrera defensiva frente a los agentes externos, y aún más allá de lo meramente físico, un transmisor de sensaciones y contrastes que nos conecta con el exterior. “La piel es el primer lenguaje”, es un canal de amor, complicidad y comprensión que los humanos podemos brindarnos los unos a los otros. No hay nada más reconfortante que un abrazo en un mal momento o una caricia cada día de las personas que nos quieren, el más simple gesto, el más leve roce nos puede hacer estremecer y hacernos sentir especiales. El olfato nos conecta directamente con nuestras emociones a través del sistema límbico. Todos contamos con una memoria olfativa que inconscientemente nos hace rememorar sensaciones. Un olor nos puede proporcionar malestar o por el contrario hacernos sentir extremadamente bien. Aunar ambas técnicas supone, por tanto, ampliar el ámbito de acción de las mismas, ya que se complementan y refuerzan mutuamente. En función del tipo de masaje que se aplique y su cometido usaremos unas sinergias complementarias al mismo. A continuación se muestran diferentes combinaciones:

Masaje relajante

Aceites esenciales como los de lavanda, niaulí, angélica, mandarina verde o ylang ylang son relajantes y sedantes del sistema nervioso, tanto en sinergia, combinando alguno de ellos, como por separado. Pases y manipulaciones lentas y profundas, así como con varias repeticiones, nos asegurarán inducir al sistema nervioso a un estado de serenidad y calma. 

Mi recomendación personal es la sinergia de mandarina verde e ylang-ylang, resulta aromáticamente deliciosa y especialmente relajante. Para una mezcla correcta utiliza:

50ml de un aceite vegetal (almendras, aguacate, jojoba…) según preferencias o necesidades de la piel.
20 gotas de ylang ylang, podemos destacarlo principalmente como sedante, relajante nervioso, antidepresivo y tónico sexual.
10 gotas de mandarina verde, también cabe destacar su efecto sedante y relajante del sistema nervioso, así como un somnífero suave.

Indicaciones: Personas con depresión, ansiedad, problemas de sueño, estrés o cualquier afección del sistema nervioso. Contraindicaciones: No exponerse directamente al sol en las horas posteriores al masaje.

Masaje descontracturante

En contracturas el objetivo prioritario es calmar el dolor, por lo que necesitamos un efecto analgésico que podrán proporcionarnos los aceites esenciales de manzanilla, lavanda, bergamota, canela… pero al mismo tiempo un efecto hipotensor, rubefaciente o drenante. Los pases deberán ser rítmicos, profundos y elastificantes para devolver al tejido su vitalidad.

Las sinergias son infinitas, porque no todas las contracturas tienen el mismo origen ni las mismas necesidades. Sobreesfuerzo, estrés, traumatismo, movimientos repetitivos, etc. pueden ser algunas de estas causas. Para sobreesfuerzos por ejemplo el efecto a buscar deberá ser analgésico, antiinflamatorio y drenante. Aceites esenciales como romero quimiotipo alcanfor, gaulteria, ciprés, manzanilla romana o eucalipto azul harán una sinergia muy completa.

En contracturas por estrés o donde este sea un factor predominante habrá que tener en cuenta una acción antiespasmódica y sedante. Lavanda, ylang-ylang, menta de campo o mejorana son algunos de nuestros aliados aquí.

Una sinergia completa que nos pueda cubrir diferentes tipos de contracturas podría ser la siguiente:

25ml de aceite vegetal de hipérico, la “rosa mosqueta española” por sus excelentes propiedades regeneradoras y circulatorias.
25ml de aceite vegetal de almendras, aporta elasticidad e hidratación a nuestra piel.
10 gotas de aceite esencial de gaulteria, nos ofrece acción antiespasmódica, analgésica y antiinflamatoria.
10 gotas de aceite esencial de romero quimiotipo alcanfor, por su acción miorrelajante y descontracturante. En este aceite esencial se evidencia el valor del quimiotipo, ya que este nos ofrece estas propiedades concretas, pero si por ejemplo fuese romero quimiotipo cineol las propiedades serían antibacterianas y anticatarrales. De ahí la importancia de utilizar siempre productos debidamente envasados y que nos ofrezcan garantías si queremos iniciarnos en este maravilloso mundo de la aromaterapia.
20 gotas de aceite esencial de manzanilla romana, antiinflamatorio y analgésico aunque también sedante y relajante nervioso, por lo que si en la contractura o la molestia muscular interfiere causa alguna de estrés o ansiedad también la tendríamos cubierta con esta sinergia.

Contraindicaciones: Embarazadas y menores de 6 años. Además hay que tener especial cuidado con la gaulteria, ya que su molécula principal, el salicilato de metilo está contraindicado en personas alérgicas a la aspirina. Por otro lado, el aceite de hipérico es fotosensibilizante, por lo que habrá que utilizar esta mezcla 24 horas antes de la exposición solar o sustituirlo por cualquier otro aceite vegetal.

Masaje circulatorio

Aceites circulatorios como el ciprés o el cajeput deberán tener un lugar predominante en cualquier sinergia, pero no menos importante será favorecer el sistema linfático (lentisco, zanahoria, hinojo, pomelo…) y la eliminación de líquidos y toxinas (enebro, geranio…). Nada mejor para activar sistema circulatorio y linfático que un buen drenaje linfático manual. Una recomendación fácil y muy útil sería aplicar 2 o 3 gotas de ciprés a nuestra dosis de crema habitual y masajear las piernas con ella.

Una sinergia completa:
50ml de aceite vegetal de calófilo, un excelente circulatorio y regenerador.
20 gotas de aceite esencial de ciprés, como descongestionante venoso y linfático, así como por su acción vasoconstrictora.
10 gotas de aceite esencial de geranio como circulatorio
10 gotas de aceite esencial de enebro como drenante
5 gotas de aceite esencial de menta de campo para aportarle efecto frío
Contraindicaciones: No apto en embarazo, en menores de 30 meses ni en pacientes con antecedentes de cáncer estrogenodependiente.

Masaje facial

Un antiestrés inmediato se esconde tras este masaje. Imposible mantener la montaña de pensamientos que nos ocupa a lo largo del día a todo el mundo mientras nos tocan la cara y la cabeza. Unas gotas de azahar o incienso en el dorso de las muñecas del masajista fomentarán el estado de relax del cliente, una gota de geranio en la crema o el aceite utilizado para la sesión ayudarán a descongestionar la piel facial y aportarle vitalidad por su acción drenante y regeneradora.

Nota: La utilización de los aceites esenciales nos puede ayudar en muchas afecciones diarias, pero es necesario siempre estar bien informado, contar con aceites esenciales quimiotipados y valorar las posibles contraindicaciones. Usada correctamente será una más en el botiquín de casa para toda la familia.

El masaje y la aromaterapia como hemos podido vislumbrar en estas líneas abarcan un terreno muy extenso en el ámbito de nuestra salud. Tanto el masaje en sí como los aceites vegetales y esenciales usados en cada sesión aportan a la piel elasticidad, hidratación, así como mejor tono circulatorio y muscular. La combinación de ambas técnicas abre la puerta a infinidad de posibilidades para ayudarnos a mejorar y recuperar nuestro bienestar físico y emocional.

Ya nos lo decía Hipócrates, considerado padre de la medicina (300 a.C.): El camino de la salud es tener un baño aromático y un masaje con esencias cada día.