Además, el AE de Lavanda contiene una molécula aromática con acción calmante y relajante del sistema nervioso

Lavanda

La lavanda es la planta aromática por antonomasia, característica de zonas montañosas y soleadas del entorno mediterráneo. Su denominación científica es Lavandula angustifolia, aunque frecuentemente aparece como Lavandula officinalis o incluso Lavandula vera. El agradable olor de sus flores nos recuerda a los campos de la Provenza, región que posee incluso una lavanda con denominación de origen («AOP huile essentielle de lavande de Haute-Provence»). Es uno de los aceites esenciales más documentados, pues se emplea desde la Antigüedad y además muchos científicos han trabajado para demostrar sus propiedades farmacológicas.

Si bien su aspecto puede resultar muy similar al de otras especies de Lavandula, a la hora de emplear el aceite esencial se requiere conocer a la perfección la especie botánica exacta y no dejarse guiar por el nombre en español, pues las propiedades pueden variar enormemente. De hecho, algunos tipos de lavanda son marcadamente tóxicos, mientras que el aceite esencial de Lavandula angustifolia es de uso seguro.

Propiedades terapéuticas del AE de Lavanda

El aceite esencial de lavanda tiene propiedades antiinflamatorias, analgésicas y desinfectantes que suelen emplearse para tratar la piel en afecciones muy diversas; la lavanda es una verdadera panacea para la piel.

Por otra parte, este aceite esencial contiene una molécula aromática denominada acetato de linalilo, con acción calmante y relajante del sistema nervioso. Es habitual emplearla en caso de ansiedad, insomnio y otros estados de agitación.

 

Indicaciones principales

El aceite esencial de lavanda es muy útil para diversas afecciones cutáneas que incluyen acné, rosácea, eccema, psoriasis, etc. Incluso hay quien lo emplea para las quemaduras, pero en realidad hay otra especie muy similar que es más eficaz, la Lavandula spica, conocida como espliego macho.

En caso de acné, la lavanda, por su contenido en linalol natural, ayuda a desinfectar los granitos y espinillas, facilitando su rápida cicatrización. Se debe aplicar 1 gota directamente en la piel, con ayuda de un bastoncito de oídos, hasta 8-9 veces al día. Se pueden emplear otros aceites esenciales desinfectantes, como el palo de rosa, la palmarosa, el geranio o el árbol el té. Todos son igual de eficaces.

El resto de afecciones cutáneas no deben tratarse con aceite esencial puro puesto que, si bien el AE de lavanda no irrita en ningún caso la piel, ésta se puede resecar tras un contacto continuo con una sustancia tan concentrada. Por este motivo, deberá diluirse el aceite esencial en un vehículo apropiado. El vehículo idóneo es un aceite vegetal virgen (de primera presión en frío y no refinado), que potencia perfectamente al aceite esencial, puesto que hidrata la piel en profundidad. Existe una amplia variedad de ellos; para pieles secas se suelen recomendar la rosa mosqueta o el argán, mientras que para pieles mixtas o grasas se prefiere el aceite vegetal de jojoba, que no engrasa la piel. Se debe humedecer previamente la piel antes de tratarla. A continuación añadir unas gotas (pocas) de aceite vegetal, incorporar una gota de aceite esencial de lavanda y extender con un suave masaje. 2-3 aplicaciones diarias suelen ser suficientes. También puede utilizarse como vehículo cualquier crema o pomada de tratamiento que haya recomendado un dermatólogo, potenciando la dosis habitual con 1 gota de aceite esencial de lavanda.

Las propiedades relajantes y analgésicas del aceite esencial de lavanda han sido objeto de múltiples estudios científicos. Para casos de ansiedad, estrés o insomnio, pueden emplearse como sigue:

  • Por vía tópica: Es el modo más habitual. Se aplican 3-4 gotas de aceite esencial en el interior de las muñecas, en el plexo solar o incluso diluido en aceite vegetal para masaje en la espalda o en las plantas de los pies. Incluso los más pequeños pueden disfrutar de sus virtudes calmantes y relajantes siempre que se diluya convenientemente (por ejemplo 2 gotas de aceite esencial de lavanda en suficiente aceite de almendras para masajear las plantas de los pies al bebé antes de dormir).
  • En difusión atmosférica: Para ello es necesario un difusor de aceites esenciales, que en muchos casos actúa también como humidificador del aire. Se suele recomendar empezar por 8 gotas de aceite esencial en el difusor, aunque también existen mezclas preparadas con distintas indicaciones. La duración y frecuencia de la difusión se adaptarán a cada situación. También puede aplicarse 1 o 2 gotas de aceite esencial en un pañuelo e inhalarlo cuando se considere necesario.
  • Por vía sublingual: En caso de crisis de ansiedad o de despertar nocturno, se precisa de una acción calmante muy rápida. Pues bien, en adultos y niños mayores de 6 años existe la posibilidad de colocar 2 gotas de aceite esencial de lavanda (puro o diluido en un poco de miel) debajo de la lengua. Máximo 4 veces al día.

 

Contraindicaciones

Su empleo por vía tópica es completamente seguro desde recién nacidos hasta personas mayores, incluyendo periodos como el embarazo y la lactancia. Como precaución general se debe emplear siempre diluido en pediatría. La vía oral, por su parte, está contraindicada en menores de 6 años y en embarazadas.

 Aplicaciones recomendadas

Descarga la guía con las siguientes aplicaciones recomendadas:

  • Aceite hidratante para pieles acneicas
  • Eccema seco
  • Psoriasis
  • Nerviosismo/ansiedad

Por Alfredo Quevedo, farmacéutico, naturópata especializado en aromaterapia y responsable de formación de Pranarôm. Artículo publicado en la revista Integral.