El aceite esencial de saro es un potente antiviral, estimulante del sistema inmunitario y expectorante

Mandravasarotra

M-a-n-d-r-a-v-a-s-a-r-o-t-r-a. Este nombre tan largo proviene del malgache, idioma nativo de Madagascar, donde se le considera un árbol protector. Afortunadamente para nosotros, se puede utilizar su nombre abreviado, Saro. Pertenece a la familia de las caneláceas, caracterizada por hojas alternas y coriáceas. Las flores son hermafroditas y el fruto es una baya.

Propiedades terapéuticas del AE de Mandravasarotra

El aceite esencial de saro es un potente antiviral, estimulante del sistema inmunitario y expectorante. Su perfil molecular, con una clara predominancia del 1,8-cineol, es similar al del AE de ravintsara, eucalipto radiata o niaulí, entre otros.

La suavidad incomparable de este aceite esencial hace que respete la piel aún más que otros aceites esenciales parecidos, por este motivo el AE de mandravasarotra es el preferido para los bebés.

Indicaciones principales

El aceite esencial de mandravasarotra se emplea en el tratamiento de infecciones virales, especialmente en pediatría. Es bien sabido que los antibióticos no son eficaces en este tipo de infecciones. Además, en muy pocos casos se recomiendan fármacos que eliminen los virus, sino que simplemente se tratan sus síntomas. En este sentido, este aceite esencial nos aporta una gran ventaja: permite eliminar los virus que causan la infección.

El resfriado y la gripe de los más pequeños (incluso los lactantes) se tratan por vía tópica, diluyendo 2 gotas de aceite esencial en un poco de aceite vegetal y aplicándolo en el tórax o en la parte alta de la espalda hasta 3 veces al día. Los resultados no se hacen esperar, porque el efecto expectorante ayuda a expulsar rápidamente la mucosidad.

Otra infección viral es la varicela, cuyo único tratamiento disponible es sintomático. Pues bien, el AE de saro combate los virus varicela-zóster si aplicamos 2 gotas diluidas en aceite vegetal (por ejemplo de almendras) en las plantas de los pies 3 veces al día. Además se pueden dar toques de esta mezcla con un algodón en las pupitas; incluso se pueden añadir otros aceites esenciales que alivien el picor y faciliten la cicatrización (mirar aplicaciones recomendadas para una fórmula específica).

El mismo virus de la varicela puede reaparecer en adultos provocando el incómodo herpes zóster. Como se puede imaginar, el tratamiento es similar, si bien puede emplearse el AE de mandravasarotra mezclado a partes iguales con AE de menta piperita, que aliviará el picor. Además existen cápsulas antivirales que pueden consumirse a partir de los 6 años.

El herpes labial es aún más fácil de tratar, basta aplicar un par de gotas de AE de saro directamente en la lesión al menos 6-8 veces al día. Se observará cómo la lesión desaparece mucho más rápidamente que de costumbre, señal de que las moléculas aromáticas atacan la estructura de los virus. También es posible utilizar una pomada antiviral convencional, potenciando la dosis habitual con 1 gota de aceite esencial.

Por último, los moluscos, afecciones cutáneas de etiología viral, pueden tratarse con AE de saro. Primero debe aplicarse aceite vegetal o cualquier crema hidratante en la zona afectada, mezclándose luego con 2 gotas de aceite esencial. Esta operación puede repetirse 2 o 3 veces al día hasta mejoría completa.

Contraindicaciones

Su empleo por vía tópica es completamente seguro desde recién nacidos hasta personas mayores, incluyendo periodos como el embarazo y la lactancia. Como precaución general se debe emplear siempre diluido en pediatría. La vía oral, por su parte, está contraindicada en menores de 6 años y en embarazadas.

Aplicaciones recomendadas

Descarga la guía con las siguientes aplicaciones recomendadas:

  • Resfriado de lactantes
  • Tratamiento de la varicela
  • Baño para el niño con varicela
  • Herpes zóster (excepto si afecta a mucosas)
  • Mezcla antiséptica para la atmósfera

Por Alfredo Quevedo, farmacéutico, naturópata especializado en aromaterapia y responsable de formación de Pranarôm. Artículo publicado en la revista Integral.